Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2010

La bolsa de papel

No sé por qué desde hace un par de meses me ha dado por sentir que, cuando voy a comprar a algún lugar, mas de alguien me está observando y pensando que me voy a robar algo. Puede que se deba a que, en muchos lugares, los vendedores andan detrás de uno y vuelta que doy yo, vuelta que dan ellos. Ayer entré a Sophos a comprar el libro de ¨Las Flores¨ de Denise Phé-funchal y al pagar por él pedí al cajero que me diera solo el libro, sin la bolsa de papel (ando en mood cuida tu ambiente ). Yo seguía con el libro en la mano dando vueltas por la tienda y luego se me ocurrió ¨y si ellos piensan que ando cargando el libro pero no he pagado por él?¨ después de todo, no lo cargaba en la dichosa bolsita. Me empecé a estresar, pensando en lo que iban a pensar los demás cuando saliera con el libro en la mano. Si lo metía en mi bolsa, iban a pensar que lo estaba escondiendo. Mientras seguía recorriendo la tienda, me preocupaba por parecer tranquila, dueña del libro que acababa de comprar. Salí de la...

Entre sueños

Entre sueños me desperté. No sabiendo bien si lo que estaba pensando era todavía parte del sueño o era verdad. Sentí una presencia que se acercaba a mi cama y se acostaba junto a mí. Sentí frío y me tapé con otro poncho. Sentí incomodidad al percibir una mirada que me exploraba y me juzgaba bajo las sábanas. Seguí durmiendo y entre sueños volví a abrir los ojos. Un bebé recién nacido, de tamaño anormalmente pequeño estaba a la par mía. Sus manos y pies eran mucho más grandes que el resto de su cuerpo. Su llanto era casi imperceptible pero sus gestos mostraban su dolor. Lo tapé y le dí mi calor. Compartí junto a él el resto de la noche, hasta que la luz del día desapareció cualquier vestigio de lo que mis ojos creían haber visto.

Callejero

Imagen
Te rescaté de entre la inmundicia de la gente. Quería que sanaras, que tuvieras una mejor vida, eso quería. Eras pequeño de tamaño y edad, pero desde tu nacimiento tuviste que aprender a cuidar de tí mismo y a desconfiar de las personas, de todas ellas. La última vez que te ví parecías tan indefenso, cansado y abatido por la vida en tan pocos meses de tu aparición en ella. No tuviste tiempo de ver las cosas maravillosas. Las travesuras con bolas de lana, los saltos inesperados, los maullidos y las cacerías nocturnas. La muerte te llegó muy pronto. Espero que el cielo de los gatos te esté esperando, colmado de ratones, bolas de lana gigantes y atún y sardinas por montón.