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Mostrando entradas de 2009

Palabras 3

Es increíble pero las palabras aún no han vuelto a mí, al menos no como yo desearía. He estado intentando de todo para que vuelvan. He buscado insipración en novelas y en poemas, en cuentos y en revistas pero aún no pasa nada. Ni Cien años de soledad me ha logrado sacar del hoyo. He probado con incienso y té. Con café y chocolate. He ido a cafeterías y a cines. Lo he intentado parada, sentada y acostada. He probado en el orden y en el caos. He empezado a darme por vencida, porque mientras más lo intento, menos lo logro. Me pregunto qué tengo que hacer ahora. ¿Cómo lo hacen los demás?

Los amantes

Mi primer cuento publicado en el Diario de Centro América http://www.dca.gob.gt:85/diariopdf/20091120_LaRevista69.pdf
El otro año deseo un cambio radical en mi vida. Algo debe cambiar, tiene que ser distinto. Eso busco, eso quiero.
Mi mente ha estado en otras cosas últimamente. Me siento un poco culpable por dejar de escribir, pero realmente no tengo mucha imaginación en estos días. Solo falta una semana más para que esto se termine y así empezará otra etapa en mi vida: la búsqueda de mi pasión. Deseenme suerte.
Mis sentimientos son válidos... Tengo que aprenderme eso de memoria...

Palabras 2

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Las palabras no quieren volver, dicen que, como no les pongo la suficente atención, no quieren estar a mi lado. No sabía que las palabras pudieran ser tan sensibles al estrés. Definitivamente debo intentar consentirlas un poco, para que así vayan regresando a mí...

Palabras

No sé por qué últimamente las palabras me han dejado abandonada. No logro encontrarlas cuando quiero decir o escribir algo. No sé si tiene algo que ver con que el insomnio se regresó, pero lo hice cambio por las palabras. Ojalá que vuelvan pronto, porque las extraño...
Insomnio, hazme el favor de no aparecerte en mis sueños hoy. ¡Ya no soporto tu presencia!

No importa

No importa lo que haya dicho antes, nada de eso importa. Esta es la verdad: te admiro, te quiero, el día que no estés lloraré, sufriré por tu pérdida, pero quedará el recuerdo de la gran persona que eras, del buen ejemplo que siempre me diste. Y si no te lo digo seguido, es porque mi corazón se derrumba cuando lo intento, y por eso te pido perdón. Siempre estás en mi corazón y allí te llevaré hasta el fin de mis días. Gracias por estar allí, siempre conmigo.

A veces...

A veces uno conoce personas que le llegan al corazón. Hoy fue una de esas veces. Una completa desconocida hasta el día de hoy se convirtió, sin saberlo, en una persona inolvidable. Cinco minutos bastaron para que causara, en mí, una impresión imborrable. Su belleza interior y sus sentimientos sinceros afloraron como una lluvia refresacante que me dejó empapada de fe de que existen muchas personas buenas en este mundo, en mi Guatemala.

Solo quería decir

Esto empieza a sentirse como un segundo hogar...

Una noche

Acabo de regresar de una noche como ninguna. De una reunión donde la edad no importa, donde las ideologías son un tema de conversación y no de discusión, donde se puede hablar libremente de lo que sea y nadie juzga a nadie; porque todos tenemos nuestras historias que contar, nuestros momentos difíciles, nuestras alegrías, nuestras nostalgias. Y es verdad, al escribir con el corazón, ya llevamos más de la mitad del camino recorrido, el resto solo es teoría...

Hoy siento

Hoy me siento desesperada. Quisiera estar en una cueva y quedarme allí un par de días. Tengo ganas de gritar. No resisto las conversaciones triviales. Así que si me ven por la calle y decido no saludarlos como siempre, no se lo tomen personal, no es nada contra ustedes, es contra mí.

Sueño

Últimamente mi sueño es un caos. Es como si algo o alguien me hubiera robado la habilidad de dormir plácidamente la noche entera.Solo puedo decir: ¡DEVUÉLVEME MI SUEÑO, QUIEN QUIERA QUE SEAS!

Mea Culpa

 Yo ya no puedo más. Esto me está matando.  Vamos, mamá. Tenemos que apoyarlo.  ¿Para qué?, si siempre vuelve a lo mismo. Yo ya me cansé.  ¿Y, qué piensas hacer entonces?  ¡Echarlo a la calle! Yo ya no lo quiero aquí. Siempre que él está todo es un caos. Estamos más tranquilas sin él.  ¿Eso crees? ¿Y, adónde se va a ir? Sabes que no tiene ningún lugar. ¿Quieres que ande en la calle como vagabundo? ¡Yo no soportaría ver a mi papá así! ¿Recuerdas, mamá, cuando íbamos al parque los cuatro a jugar pelota?  Sí, hija. Pero no sigas…  O cuando regresaba del trabajo y mi hermano y yo corríamos a abrazarlo. Luego jugaba con nosotros hasta que nos daba sueño y nos llevaba cargados a la cama. Allí nos arropaba y nos daba el beso de las buenas noches. ¡Cómo extraño eso mamá!  Hija, ¡ya no sigas por favor! La madre se levantó de la mesa y se dirigió hacia el segundo piso. La hija sabía a dónde se dirigía y la siguió de cerca. En las paredes, al lado de las gradas, había fotos de los cuatr...

Una carta para tí

A los caminos que tomaste me llevaste de la mano. Nunca me preguntaste si te quería acompañar. Hiciste de mí tu copiloto perfecto, porque a tu lado siempre iba y nunca me quejé. Yo pensaba que sabías adónde ibas, pero ahora me doy cuenta que tu camino estaba errado y que nunca te debí haber seguido. ¿Pero qué iba a saber un niño de eso? Si yo suponía que hacías lo mejor para mí. Pero siempre pensabas solo en tí, y ahora puedo verlo. Pero te digo algo. Como tú yo nunca seré. Tus pasos nunca seguiré. Ahora veo el mal ejemplo que eras para mí y lo realmente malo que fuiste. Pero por lo menos algo bueno me dejaste: las ganas de hacer totalmente lo contrario a lo que hiciste tú, y eso te lo agradezco. Sinceramente, tu hijo.

Uno de esos días

Hoy no hay nada que escribir, nada interesante qué compartir. Hoy solo soy yo, la aburrida y desolada, la triste y desesperada, la miedosa. Hoy fue uno de esos días...

La jaula

El pajarito llamaba a su jaula libertad. Contento, sentía que su vida no podía ser mejor. Tenía agua cuando quería beber y comida cuando tenía hambre. Todo cambió el día que vio a otro volar por el jardín y asentarse en la ventana de la casa. El pajarito no lo podía creer, era igual a él. Los dos se quedaron viendo y en su mirada sintieron pesar, el pajarito por no poder estar afuera y el de afuera por ver a su compañero enjaulado. Desde ese día el pajarito ya no fue feliz. Se dio cuenta que su vida no debía ser así. Allá afuera le esperaba algo grande pero al mismo tiempo sentía miedo de salir, pues no tenía la más mínima idea de cómo sobrevivir fuera de su jaula. Todos los días tenía la oportunidad de escapar, pues siempre que sus dueños le cambiaban el agua y la comida dejaban la puertecilla de la jaula abierta un momento. Ese era el momento que él debía aprovechar. Pero el miedo que sentía por salir hacia lo desconocido lo paralizaba y lo hacía temblar. Quería ser libre pero al m...

Un momento

En este momento ya no hay vuelta atrás. No existen segundas oportunidades. Es lo que es y sin más, debo aceptarlo como es, así como el momento nos acepta tal y como somos. No sé por donde empezar con esta historia. No es que sea muy larga de contar, pero se va complicando poco a poco, lentamente. Creo que lo más sabio es empezar por el inicio, pero en este caso el inicio está perdido en algún punto de la historia que no logro recordar. Mejor digamos que todo empieza la tarde en que te conocí. Tú estabas tan hermosa, sentada debajo de un árbol de limones. Recuerdo que vestías una blusa blanca, casi transparente, que dejaba ver tu hermosa silueta y una falda hasta las rodillas, esas rodillas que desde que las vi me enloquecí y quise saber qué las hacía estremecer y soñé que algún día correrían por verme y yo me alejaría por un momento, para hacerlas creer que no lo deseaba, cuando en realidad sí lo hacía. Desde entonces no pensé en otra cosa que no fueras tú. Regresaba todos los días al ...

Fracaso

Me entretengo pensando en el fracaso. Imagino mil formas en que todo puede salir mal: el punto exacto en el que me confundiré, la esquina en la que no doblaré, el camino que no tomaré, la respuesta que no recordaré, porque para mí el fracaso es la victoria...

Insomnio

¡Oh dulce insomnio, llévame contigo! De cuerpo entero me entrego a ti para que me mantengas despierta. Entretenme en mi desvelo. No me permitas cerrar los ojos, ni siquiera para parpadear. La noche entera pasaré soñando en cosas que ni siquiera dormida logré imaginar.

Perdí la batalla

Hoy cedí de nuevo. Abrí la página de twitter y le di click en Sign Up Now , estando consciente de lo que iba a ocurrir después. Creo que se debió a que acabo de abrir una cuenta en google wave y bajé el nuevo google chrome, fue en ese momento en el que twitter pareció el siguiente paso a seguir, en mi obvia pérdida inminente ante el gran poder hipnótico de la tecnología. La batalla duró varios meses, pero hoy la fiebre de abrir nuevas cuentas y bajar nuevos programas me ha bajado las defensas, y he sucumbido de nuevo. Fue dura la batalla, pero admito que la perdí...

Quisiera

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Quisiera haber nacido en un país donde no hay pobreza. Un país donde no hay guerras. Un país donde el hombre comparte lo que tiene y lo hace gustosamente. Un país donde no exista explotación de ningún tipo. Un país donde no haya discriminación por sexo o raza. Un país donde se respete la vida, la libertad. Un país donde todos vivan felices, sin miedo. Un país donde el más rico no intente aprovecharse del que tiene abajo. Un país donde el gobierno piense únicamente en el bien de la sociedad, y no en el propio. Pero supongo que ese país no existe, y me debo conformar con lo que me tocó. Y no digo que Guatemala no tenga cosas buenas, solo digo que podría ser mejor, para todos.

La tecnología

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Tanta tecnología me tiene un poco desconcertada. Al principio siempre suelo resistirme a ella el mayor tiempo posible, porque sé lo que viene después. Poco a poco se va volviendo parte de mi vida, de mi rutina. Una vez que esto sucede, no puedo más que sucumbir ante ella y de repente ya no me imagino cómo sería mi vida si no la tuviera. Y en realidad odio ese sentimiento de dependencia que me provoca, ese sentimiento de no poder controlar totalmente lo que quiero hacer y cuándo hacerlo. Para mientras sigo luchando contra el Twitter, me pregunto cuándo voy a caer...

Una tortuga

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Te regalo una tortuga para ver si así te ayuda a darle alegría a tu vida y si de paso quieres otra también te la daré y así te demostraré que por hacerte feliz yo lucharé.

El niño en el pozo

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Un niño que se cayó al pozo. Una madre que lo llora. Un padre que se siente impotente. Un hermano al que no le importa. Una abuela que lo presintió, pero nadie la escuchó.

Otro año

Otro año más está a punto de terminar. En realidad falta muy poco y ya se empiezan a escuchar los famosos anuncios ¨faltan 60 días para que llegue diciembre, el mes más lindo del año¨. A mí lo que me causa diciembre es incertidumbre por lo que vendrá después. Un año nuevo significa cambio. Siento la necesidad de hacer algo grande, algo que me haga feliz, algo que me de la tranquilidad, paz y seguridad que busco y que no he logrado encontrar del todo porque siempre tengo miedo. Espero poder dejar atrás todo ese temor y poder empezar nuevos proyectos en este nuevo año que cada vez está mas cerca y que cada vez me acerca más a la independencia total.

Tremenda mordida, mi vida

La cocina estaba impecable. Cada cosa en su lugar. Solo había una olla sobre la estufa y una tabla de picar, en la que la mujer cortaba las verduras que iba a cocinar para el almuerzo. Eran las once de la mañana y solo faltaba preparar la carne cuando su esposo entró a la habitación. ̶ ¿Qué es eso negro en tu cuello? ̶ Es… La mordida que me diste ayer… ̶ Bueno, ya sabés que eso fue tu culpa. ̶ Sí, yo sé mi vida. La próxima vez no voy a hablar con el cartero. ̶ Claro, porque solo las putas hablan con otros hombres que no sean sus maridos. Pero, tú no eres una ¿verdad? ̶ No, no mi amor. Yo soy solo tuya y de nadie más. Perdoname. ̶ Ya no hablemos de eso. Me pongo triste cuando me obligás a castigarte así. Espero no tener que volver a hacerlo. ̶No, mi vida. Ya no te voy a causar más disgustos, lo prometo. ̶ Bueno. ¿Y, dónde está mi comida? ̶ No la he terminado… ̶ ¿Qué, qué? Yo tengo hambre. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? ¡La comida tiene que estar preparada y caliente para cuando y...

En clase

No sé porque, cuando estoy en curso de evaluación del currículo me insipiro tanto para escribir. En vez de ponerle atención al catedrático, mi mente divaga, creando e imaginando otras realidades e iniciando a construirlas. La parte de atrás de mi cuaderno es una mezcla de apuntes de clase e intentos de cuento. No está de más decir que ahora mismo estoy sentada en el aula, viendo de reojo al docente mientras intento engañarlo, haciéndolo creer que estoy tomando nota de cada palabra que dice.

Chiltepito adventures

David, ni novio, estaba muy feliz pues su hermano le había vendido su carro. Como era rojo como un chiltepe llevaba el apodo de ¨el chiltepito¨. Era su primer vehículo así decidimos unir esa celebración con la de nuestro aniversario de tres años. Cuando llegó salí, lo saludé y me dirigí a la puerta del copiloto. ̶ Esa puerta no abre. ̶ ¿Y eso? ̶ No sé, ayer se arruinó. ̶ ¿Y, entonces? ̶ Tenés que entrar por esta… Me señaló la puerta del piloto. Entré con dificultad, pues el asiento no se podía mover hacia atrás. Me acomodé e intenté ponerme el cinturón de seguridad. ̶ No me lo puedo poner. Está como trabajdo. ̶ ¡Ah! Es que eso también se arruinó. ̶ ¿Y, entonces? ̶ Pues agarrate de dónde podás. Observé mientras él se ponía tranquilamente su cinturón y le dije: ̶ ¡Ah no! Si yo no me pongo el cinturón, vos tampoco. ̶ Es que si no me lo pongo salgo volando. ̶ ¿Cómo así? ̶ Porque esta puerta no cierra, y si no me pongo el cinturón, en las vueltas se abre y salgo volando… Sin decir más, empe...

Una travesía

Era la 1 de la tarde. Yesenia acababa de salir del trabajo y debía pasar a recoger a su hijo, Simón, de la escuela. Tenía que caminar media hora antes de poder llegar. Y, aunque le daba un poco de miedo ir a pie, prefería ahorrarse el quetzal. Iba a paso ligero, casi trotando. Sostenía su cartera con firmeza contra su pecho y observaba a su alrededor para asegurarse de que no había nadie sospechoso en el perímetro. De pronto, escuchó unos pasos que se acercaban de prisa hacia ella. Parecía que alguien venía corriendo. Su corazón palpitaba fuertemente. Temía voltear a ver. Continuó su camino. Cerró los ojos mientras el sospechoso pasó a su lado. Topó su hombro y siguió de largo. Era un hombre que corría para alcanzar la camioneta que se había detenido más adelante. Yesenia intentó relajarse. Cerró sus ojos un momento y respiró profundo para tranquilizarse. Cuando volvió a abrirlos vio que de un callejó salía un vagabundo. Su corazón se volvió a acelerar. El hombre se dirigía directament...

Olvido Forzado

La luna era su única iluminación. Estaba sudando y reunía fuerzas para seguir cavando. Sabía que algún día enterraría a su padre, pero nunca pensó que sería él quien cavaría la tumba. Todo había empezado un día antes. Él había llegado a su casa a almorzar y le había dado a su madre la gran noticia: por fin se graduaría de la universidad. Hacía 7 años se había prometido a sí mismo que debía hacerlo para que su madre se sintiera orgullosa de él, pues sabía que era su sueño. Pero la alegría duró poco. Poco después del almuerzo llegó su padre, borracho como siempre, y pronto comenzó la discusión. El padre arremetía contra la madre, le gritaba y la golpeaba. Mauricio se iba enfureciendo más y más. Intentaba separar a su padre pero este siempre había sido más fuerte que él, o al menos eso había pensado siempre. De pronto tuvo la sensación de que un calor intenso recorría su cuerpo, pudo sentir como se asentaba en sus brazos y con un vigor renovado tomó a su padre por la espalda y lo empujó...

El partido de fut

¡Esto es realmente molesto! Tener que venir a FUTECA todos los fines de semana, sólo para verlo jugar. Y lo peor es que no se da cuenta que es el peor jugador de todos. ¡Ya me quiero ir! Hoy hubiera podido ir con mis amigas a Trefra, o al salón a hacerme el french . Pero en vez de eso estoy aquí, pasando frío y hambre y con las uñas horribles. -¡Dale, Poncho! ¡Dale a la pelota! -¡Falta arbitro! ¡Y ese maldito pito! ¡Toda esta gente gritando! No logro entender cómo les puede gustar tanto el fut. Si solo son un montón de hombres apestosos, panzones y corrientes trotando detrás de una pelota. Mejor deberían comprarse cada uno una y quedarse en su casa abrazándola. A mí el único fut que me gusta es el que juega David Beckham. ¡Papasito! Tan linda mi novia. ¡Sentadita en la banca y mirando el partido con tanta atención! Es tan linda que nunca se ha perdido un solo partido en estos 3 meses. Me dá ánimos para seguir jugando y dedicarle mi primer gol. ¡Esa mujer sí que me quiere!

Sé feliz

La señora Margarita regresaba a su casa, en la avenida Elena, después de un día de cocinar donde Doña Concha. En realidad no le gustaba trabajar allí, pues la señora tenía un muy mal genio y se quejaba de todo lo que Margarita cocinaba. No podía irse, pues el trabajo le quedaba cerca y aunque había ofrecido sus servicios en otras casas, ninguna parecía necesitar a una cocinera de medio tiempo. Además ir donde Doña Concha era su rutina desde hacía 8 años. Llegó a su domicilio a las 5 de la tarde y como siempre, le dio de comer a sus gatos y se puso a terminar el vestido de 15 años que le habían encargado. A las 7, puntualmente, se hizo la cena, encendió la radio para escuchar las noticias y mientras comía podía oír a lo lejos cómo caía la lluvia. Pensó en poner unas ollas en el piso por las goteras. En ese momento ocurrió algo inesperado: alguien tocó la puerta. Margarita, asustada se acercó y sin abrirla preguntó quién era. Una vocecita respondió: ̶Seño, disculpe, es que tengo frío ...

¿Y quién es esa señora?

Juanito estaba distraído viendo a unos pájaros comer las migas que había dejado caer de su pan con frijoles. En eso escuchó que alguien chiflaba y volteó a ver. Era un hombre que quería que le lustrara los zapatos. Juanito corrió hacia él a toda prisa, pues sabía que si no llegaba a tiempo alguien más le quitaría el cliente. —¿Cuánto me cobrás, mijo? —preguntó el señor. —Cinco quetzales —respondió Juanito. —Va, está bueno, pero te apurás porque tengo que regresar al trabajo. Juanito sacó su banquillo y se sentó. De su cajita extrajo el betún, el trapo y el cepillo. Mientras le lustraba los zapatos miraba el periódico que el señor leía. Él lo leía de reojo cada vez que podía. No sabía leer muy bien, únicamente conocía algunas palabras que había aprendido solo o le habían enseñado, pero siempre aprovechaba cualquier ocasión para seguir practicando. Algo en el periódico llamó su atención y se distrajo, sin percatarse que su mano derecha seguía aplicando el betún y así, sin querer, le man...

LA SORPRESA

-Todos prepárense que ya va a venir. Vos Pancho, escondéte en la cocina, que sos muy gordo y te va a ver. -¡Ah puchis, vos Pepe, toda la vida molestándome! ¿Y qué tiene si tengo unas carnitas de más? Por lo menos no soy un escuálido como el Fede. -¡Ala gran, vos Pancho, a mí no me metás en tus líos de autoestima! Yo soy flaco pero así soy feliz. No es mi culpa que no consigás mujer que te quiera, no como yo con mi Lulu. -Vos, Fede, dejá en paz al pobre Pancho. No le echés en cara esas cosas, y menos enfrente de todos. -Ya va, la Flor, como siempre defendiendo a medio mundo. Dejá que Pancho se defienda solito, que para eso Dios le dio trompa, y no solo para tragar. -¡Ala gran muchá! Esto supuestamente es una celebración, tranquilícense. -Miren. ¿Saben qué? Yo mejor me voy. Estoy harto de ser el payaso de todo mundo. Díganle al Diego que le deseo un feliz cumpleaños y que estuve aquí pero me tuve que ir. -Sí, yo me voy con Pancho. Estar con ustedes siempre me causa dolor de cabeza. -Ay s...

EL MERCADO

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Mamá tomaba a su nena de una mano y a su nene de la otra. La volteábamos a ver mientras ella miraba para los dos lados de la calle para asegurarse de que no venían carros. Luego nos jalaba levemente y, a paso ligero, cruzábamos la calle que separaba la rutina de la aventura. El recorrido comenzaba con la escalada de una larga fila de gradas que recorríamos rápidamente con mi hermano mientras escuchábamos el grito de “¡esperen!” de mi madre. Lo que nos esperaba adelante era una selva de edificios y senderos peligrosos que debíamos recorrer con mucha cautela. En ocasiones de puntillas, otras saltando y a veces corriendo íbamos con agilidad sorteando trampas para no caer en las fauces de algún animal extraño que prometía hacernos daño si caíamos en su territorio. El camino se acababa en el borde de una montaña de tierra, lo que había del otro lado siempre nos cautivaba. Una fila de casetas con ventas era lo que nos anunciaba la llegada a nuestro destino. Mi mamá se preocupaba por no perde...

Mi Amada Deisy

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Mi Amada Deisy decía en la parte de atrás. Con letras grandes y ruidosas Rudy quería dejar bien claro quién era su amada, su única amada. Rudy no era como muchos otros hombres. Era honesto y honrado. Trataba de no mentir, aunque fueran mentiras pequeñas, pero no siempre lo lograba y por eso iba todos los domingos a la iglesia a confesarse. No le faltaba el respeto a las patojas ni las chuleaba cuando pasaban por la calle, él solo tenía ojos para su Deisy. Era un excelente padre, quería que sus hijos tuvieran la mejor educación y por eso, y con muchos sacrificios les pagaba un colegio privado. Sus hijos y su esposa lo adoraban, lo esperaban a que regresara a casa por las noches y comían con él, reían y contaban cómo había sido su día. Los domingos, después de la iglesi se iban al parque a jugar todos juntos, luego se iban de regreso a casa y pasaban comprando Pollo Campero. Eran una familia feliz, hasta que, un 12 de Febrero a las 5.30 am todo terminó. Un grupo de mareros se subió a la ...

La intersección

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Estoy parada en una intersección. Enfrente de mí hay muchos caminos que puedo tomar. Aún no he decidido cuál es el mejor para mí, cuál es el más interesante, en cuál me voy a sentir más cómoda, cuál puede ser un reto, en cuál aprendería más, cuál tiene más obstáculos. Pero al final creo que escucharé de cerca a mi corazón y éste me guiará en la dirección correcta, siempre lo hace...

Fuga de cerebros

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Mi cerebro se quiere fugar. No lo puedo detener. Yo debo seguirlo donde vaya y sin preguntar por qué. Si es su decisión yo la debo respetar. Después de todo, él sabe mejor que yo.