Miradas de miradas
Ayer, una amiga de la universidad que acaba de tener un bebé me pidió favor que lo recogiera a la vecindad de la universidad, donde lo estaban cuidando y lo llevara a la cafetería, donde ella se encontraba. Era un camino corto, solo tenía que cruzar la calle, entrar a la universidad e ir a la cafetería. Tranquilamente ingresé a las instalaciones. Iba caminando cuando me empecé a sentir incómoda. Me dí cuenta de las miradas que recibía por parte de las personas que me encontraba en el camino. Los más jóvenes me observaban con asombro, casi podía leer sus mentes ¨tan joven y con hijo¨ o ¨deplano metió las patas¨. Otras, las mayores, eran de ternura, me imaginaba que pensaban ¨qué bebé más lindo¨, ¨me recuerda a mi nieto¨. La mayoría de las personas con las que me topé en el camino eran desconocidos, pero encontré a un par de conocidos y sentía cómo me comían con la mirada, asombrados ante el espectáculo. Como si no pudieran creer lo que sus ojos veían. Yo, con un niño en brazos. Pero no ...