Mi Jardín

El jardín de mi casa era grande. Cuando era pequeña me parecía inmenso y a veces me daba miedo adentrarme mucho pues temía perderme y no encontrar mi casa. Todo mejoró cuando me compraron mi primer perrito y corría junto a él, poco a poco fui perdiendo ese miedo.
Los cumpleaños eran lo mejor. Todos mis amigos llegaban a celebrar conmigo, me daban regalos y corríamos como locos por el jardín jugando a las "escondidas" y "policías y ladrones".
Para navidad decorábamos un árbol del jardín. Era el árbol más grande y al que yo me subía cuando quería estar sola. Un día mi papá sacó un montón de madera, clavos, serrucho y martillo y me construyó una casita en el árbol. Ese era el mejor lugar del mundo. Mis amigas y yo nos quedábamos a dormir allí y contábamos historias de miedo.
A veces mis amigas y yo también acampábamos en el jardín. Sácabamos un montón de chamarras y nos quedábamos viendo el cielo estrellado hasta dormirnos.
Cuando pasaron los años todo fue cambiando. Ya no jugaba en el jardín. La casa del árbol se fue enmoheciendo y la madera comenzó a podrirse. Mis amigas preferían ir a fiestas y hablar de chicos. La grama ya no era verde como antes.
Ahora veo el jardín con nostalgia. Lo veo desde la ventana de la sala y me veo corriendo, riendo y celebrando. El jardín se ha convertido en sinónimo de mi niñez. La niñez que he dejado atrás y que se ha convertido en un recuerdo. Pero sé que yo no hubiera sido la misma sin él. El jardín será por siempre Mi Jardín.
Comentarios
¡¡Yo quiero un jardín también!!