Vuelo
Viajar en avión siempre me hace sentir pequeña e insignificante. Esa sensación de estar suspendido en el aire a merced del mal tiempo y de cualquier desperfecto mecánico me provoca un miedo tremendo. Especialmente por la altura de la caída.
Recuerdo que las primeras veces que viajé tenía unos 8 años y para mí era maravilloso. Era algo totalmente nuevo y estaba realmente emocionada. Un par de años más tarde mi familia y yo llevamos un gran susto cuando, debido a una tormenta, la turbulencia se volvió violenta, y sentía que iba en una montaña rusa sin principio ni fin. A partir de entonces he tenido mucho miedo, aunque admito que cada vez que me subo a un avión el miedo es menor.
A veces veo a los pasajeros y pienso, ¿y si esta es la última vez que nos vemos con vida? ¿Y si esas van a ser sus últimas palabras? ¿Quién sufrirá por su pérdida? Yo sé que suena fatalista, pero qué puedo hacer, si eso es lo que me viene a la cabeza.
Lo peor para mí es el aterrizaje, los ruidos extraños, los movimientos de las alas, la turbulencia. Siento la gloria cuando las llantas tocan tierra. Todo el miedo se disipa y agradezco haber llegado sana y salva a mi destino.
Comentarios
Escuchar a Sinatra mientras vuelo, ¡QUÉ BUENA IDEA! ¡New York, New York!
Espero que sigas leyendo mi blog, que como te digo, es un gran halago.
¡Nos vemos en el próximo post!