Gestos aprendidos


Las pequeñas cosas nos hacen lo que somos, nos distinguen de los demás. Un gesto, un movimiento, una conducta, todo eso nos hace diferentes, especiales. Pero hay cosas que aprendemos de los demás, los tomamos prestados y los hacemos parte de nosotros. Últimamente he pensado en todas las cosas pequeñas que me conectan con otras personas, porque de una u otra forma de ellas lo aprendí.

De mi abuela paterna aprendí el gusto por los perfumes, los accesorios y las perlas. Ella decía ¨toda mujer debería tener aunque sea un collar de perlas¨. Y aunque parezca anticuado, me gusta usarlas de vez en cuando, y me hacen sentir elegante y coqueta.

Con una amiga de mi madre aprendí a escurrir la bolsa de té con la cuchara después de sumergirla en la taza. Recuerdo el día en que la observé con admiración y pensé que ese pequeño gesto le daba un aire de importancia que de inmediato me cautivó.

En el colegio tuve un amigo coreano. Lo admiraba por su seguridad y autoconfianza. Él solía tronarse los dedos y yo rápidamente aprendí que tenía un efecto liberador de estrés al que no me pude resistir. También tenía una forma extraña de dibujar, como si estuviera pintando, pero en lugar de colores, dibujaba líneas y era muy talentoso.

Otra amiga del colegio tenía una extraña habilidad. Podía diseñar firmas personalizadas para los demás. No sé cómo le hizo, pero la que me diseñó a mí me ha servido para toda la vida.

Mi papá me enseñó (un poco a la fuerza), lo relajante que puede ser hacer pequeñas reparaciones en la casa. Destornillar, atornillar, martillar son cosas que ahora disfruto, aunque sea algo que usualmente las mujeres no hacemos. También de mi padre aprendí lo apasionante que puede ser la lectura. Los libros siempre estuvieron presentes en mi vida, y es algo que ahora disfruto gracias a él.

De mi mamá aprendí lo bien que se siente estar en un lugar ordenado, y aunque a veces ignoro esa voz que me pide arreglar el lugar donde estoy, muchas veces la escucho y me hace sentir mucho mejor.

Seguramente estoy olvidando muchas cosas, pero por alguna razón estas han formado una importante parte de mi vida. ¿Cuáles gestos aprendieron ustedes, y de quién?

Comentarios

Wendy García Ortiz ha dicho que…
Muchos de los hábitos que aprendí cuando vivía con mis papás los "desaprendí" viviendo sola. Lo que más me gustó "desaprender" fue a dejar comida en el plato si ya estaba satisfecha. Es que mis papás siempre me obligaron a terminarlo todo, aunque mi estómago estuviera rebalsándose.
Anónima ha dicho que…
Uy, yo tuve mensajes contradictorios, mi mamá me decía que me lo comiera, pero cuando iba con mi abuelita me decía que no me lo tenía que acabar. ¡Y mi abuelita ganó! Jajaja
Anónimo ha dicho que…
Yo de niño aprendí a observar los aretes de las mujeres. Eso pasó porque pasaba viendo la colección de aretes que tiene mi mamá y todos eran de cualquier lado, menos de nicaragua jejeje
Anónima ha dicho que…
No querrás decir ¨observar grapas¨? :)

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