Inalcanzable
Mi padre ha sido siempre una figura inalcanzable para mí. Él es un hombre inteligente, muy culto, dice lo que debe decir y cuando debe decirlo, y no se deja de nadie. Todo lo que hace lo hace bien, o al menos intenta hacerlo, y siempre con rectitud y honestidad. Ha cosechado muchos triunfos, y lo ha hecho a base de trabajo duro y esfuerzo.
Siempre ha sido la imagen de lo que quisiera ser pero que no logro alcanzar. Intento seguir sus pasos pero se me hace casi imposible, pues me siento a una distancia de años luz a comparación de él. Mi madre dice que tenemos muchas cosas en común, y aunque no me guste aceptarlo, eso es un cumplido muy grande para mí. Pero a pesar de eso, de las características similares que tenemos, no es suficiente. Hace falta más que un buen sentido del humor y un dedo gordo distintivo para parecerme a él.
Pero hoy lo sentí un poco más cerca, un poco más alcanzable. Estaba revisando un viejo folder y me encontré con dos notas de calificación de CALUSAC. La primera que vi decía:
--Se certifica que el estudiante obtuvo 90 puntos en el curso de francés por lo que SÍ es promovido
Esto no me sorprendió para nada, pues era de esperarse que obtuviera tales punteos. Pero la segunda decía:
--Se certifica que el estudiante obtuvo 69 puntos en el curso de francés, por lo que NO es promovido
Ver esta nota me hizo tener una reacción inesperada: lloré.
Lloré porque sentí que si él puede fallar de vez en cuando, yo también puedo, y eso no significa que no lo puedo volver a intentar y obtener un resultado distinto.
Lloré porque lo sentí más cerca de mí (aunque suene extraño, más humano).
Lloré porque no siempre hay que ser perfecto.
Y lloré porque sentí que algún día lo podré alcanzar.
Siempre ha sido la imagen de lo que quisiera ser pero que no logro alcanzar. Intento seguir sus pasos pero se me hace casi imposible, pues me siento a una distancia de años luz a comparación de él. Mi madre dice que tenemos muchas cosas en común, y aunque no me guste aceptarlo, eso es un cumplido muy grande para mí. Pero a pesar de eso, de las características similares que tenemos, no es suficiente. Hace falta más que un buen sentido del humor y un dedo gordo distintivo para parecerme a él.
Pero hoy lo sentí un poco más cerca, un poco más alcanzable. Estaba revisando un viejo folder y me encontré con dos notas de calificación de CALUSAC. La primera que vi decía:
--Se certifica que el estudiante obtuvo 90 puntos en el curso de francés por lo que SÍ es promovido
Esto no me sorprendió para nada, pues era de esperarse que obtuviera tales punteos. Pero la segunda decía:
--Se certifica que el estudiante obtuvo 69 puntos en el curso de francés, por lo que NO es promovido
Ver esta nota me hizo tener una reacción inesperada: lloré.
Lloré porque sentí que si él puede fallar de vez en cuando, yo también puedo, y eso no significa que no lo puedo volver a intentar y obtener un resultado distinto.
Lloré porque lo sentí más cerca de mí (aunque suene extraño, más humano).
Lloré porque no siempre hay que ser perfecto.
Y lloré porque sentí que algún día lo podré alcanzar.
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