El futuro marido

Lo supe al momento que lo vi. Con él me iba a casar. Esa nariz redondeada y esa panza abultada sería mi marido, así estaba escrito. Él no lo sabía aún, ni siquiera me vio. Se retiró rápidamente y no lo vi por días.

Luego lo vi de lejos y me le acerqué, le toqué el hombro suavemente, él se volteó y le dije "Hola! ¿Cuándo nos casamos?". Él me vio sorprendido, quizá un poco asustado, pero supe que le había causado cierta gracia pues una sonrisa, más parecida a una mueca se dibujó en su rostro y me contestó "Primero creo que sería bueno conocerte, no quisiera casarme con una desconocida..."

Así que esa misma noche fuimos a cenar, era una noche preciosa, sin nubes y llena de estrellas. Yo llevaba un hermoso vestido negro de tirantes y con lentejuelas. Mi pelo recogido dejaba ver mi largo cuello y resaltaba mi escote en V. Debía de verme bien pues, al entrar, todos los ojos estaban en mí y me sentí como una reina.

Nos sentamos en una mesa junto a un gran ventanal. Había una hermosa vela roja en medio de la mesa y la luz iluminaba su rostro, en especial su nariz y la hacía ver un poco graciosa. Yo reí un poco y él me preguntó "de qué te ríes?" y yo le respondí "de nada" y él "de seguro porque cuando has entrado todos te han volteado a ver, en cambio yo no me veo tan bien como tú." Me sentí halagada y me sonrojé un poco, pero me atreví a preguntarle "estás diciendo que me veo bien?" y me contestó "yo no soy una persona muy romántica y no me escucharás decirlo tan seguido como quisieras, pero, la verdad es que te ves hermosa, jamás lo había dicho a una mujer, pero ya que nos vamos a casar te lo puedo decir a tí..." Los dos reímos un momento y en ese instante se acercó un mesero con la carta y antes que la pusiera sobre la mesa mi futuro marido le dijo "quiero lo de siempre." Luego sonrió y me dijo "Es que... vengo aquí seguido." Entonces yo le dije al mesero "yo también quiero lo mismo."

Nos quedamos viendo un momento y le pregunté "bueno, y cómo te llamas?"
Él me respondió "Raúl. ¿Y tú?"
Y yo "Sonia"
"Qué bonito nombre tienes!" Me dijo con un tono alegre.
Yo me volvía sonrojar y le dije "Gracias."

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