Una carta para tí
A los caminos que tomaste me llevaste de la mano. Nunca me preguntaste si te quería acompañar. Hiciste de mí tu copiloto perfecto, porque a tu lado siempre iba y nunca me quejé.
Yo pensaba que sabías adónde ibas, pero ahora me doy cuenta que tu camino estaba errado y que nunca te debí haber seguido. ¿Pero qué iba a saber un niño de eso? Si yo suponía que hacías lo mejor para mí. Pero siempre pensabas solo en tí, y ahora puedo verlo.
Pero te digo algo. Como tú yo nunca seré. Tus pasos nunca seguiré. Ahora veo el mal ejemplo que eras para mí y lo realmente malo que fuiste. Pero por lo menos algo bueno me dejaste: las ganas de hacer totalmente lo contrario a lo que hiciste tú, y eso te lo agradezco.
Sinceramente, tu hijo.
Yo pensaba que sabías adónde ibas, pero ahora me doy cuenta que tu camino estaba errado y que nunca te debí haber seguido. ¿Pero qué iba a saber un niño de eso? Si yo suponía que hacías lo mejor para mí. Pero siempre pensabas solo en tí, y ahora puedo verlo.
Pero te digo algo. Como tú yo nunca seré. Tus pasos nunca seguiré. Ahora veo el mal ejemplo que eras para mí y lo realmente malo que fuiste. Pero por lo menos algo bueno me dejaste: las ganas de hacer totalmente lo contrario a lo que hiciste tú, y eso te lo agradezco.
Sinceramente, tu hijo.
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